Ministerio Cristiano la Trinidad
Eventos
Oportunidades de Servicio
Noticias
Acerca del MCT
Vision
Principios y Valores
Declaración de Fe
Autoridades
Contacto
Reflexiones Montilla
Donación/Ofrenda
1
Educación / Formación Consorcio Latinoamericano Colegio de Capellanía y Consejería Profesional Clinica Medica y Consejería Ministerio Pastoral y Eclesiástico

Las fortalezas liberadoras: libres para liberar

Las fortalezas liberadoras: libres para liberar
(Libertad, paz, activismo, concientización, y resiliencia)
R. Esteban Montilla, Ph.D.

Este cuento de la India ilustra el anhelo que tienen los seres vivos de existir en libertad. Érase una vez un loro que vivía en una jaula grande y hermosa. Había sido comprado en un mercado persa por un comerciante de Cachemira que pensó que sería un buen regalo para sus hijos. Efectivamente, el loro era muy querido y admirado por toda la familia. Todos ellos hablaban de su belleza, inteligencia y picardía. Sin embargo, el loro no era feliz en tanto estaba lejos de los suyos y se sentía prisionero. El loro les explicaba a los miembros de la familia de la tristeza y la melancolía que experimentaba, pero, éstos no le escuchaban su pesar. Para animarlo le traían juguetes raros, manjares excelentes, le acariciaban y le aturdían con palabras lindas, pero nadie le abría la jaula. Él, consistentemente, pensaba en la manera de cómo liberarse y salir de allí.  En la misma casa había un joven adolescente quien era un criado que también habían traído de un campo para que trabajara allí con esta familia de Cachemira. Este joven estaba en la misma condición de prisión razonó el loro y puede entenderme mejor. De manera que se le ocurrió pedirle al joven un gran favor y cuidadosamente le susurró: ahora cuando vayas a Persia con el amo te ruego que pasees al bosque y cuéntales a los míos de la situación en la cual estoy. Háblales de mi tristeza, descríbeles mi jaula y pídeles consejo. A la vuelta, prométeme que me dirás su respuesta, cualquiera que ésta sea. El adolescente le aseguró que así lo haría y, también, aprovechó para comentarle al loro acerca de su anhelo por enviar y recibir noticias de sus familiares. 

El joven salió con su amo y el resto del grupo. Era un viaje largo, pero, de mucha alegría para este adolescente porque era su primer viaje, estaba emocionado por la oportunidad de conocer otros mundos y, también, por admirar la belleza de esos lugares. Al llegar, pudo disfrutar de las bondades de ese nuevo país pero no se le olvidó la promesa que le había hecho al loro. En cuanto pudo se fue al bosque, levantó su cabeza hacia la cimas de los árboles y el arco iris de plumas, contó las desgracias del hermano lejano e intentó comprender los consejos que los suyos podían darle. Al terminar de contarles el joven se sorprendió al ver que tres loros cayeron muertos y se dijo para sí mismo. De seguro la pena y la emoción han matado a estos loros ancianos sin poder darme ningún consejo para mi amigo el loro de la casa de mi amo. A su regreso a Persia el adolescente le contó al loro que había ido al bosque y le había contado su situación a sus familiares pero que él estaba muy triste porque al terminar de contarles tu tristeza y desgracia tres loros cayeron muertos a mis pies. El loro le preguntó ¿Cómo se murieron?  Bueno, le respondió el joven, al terminar mi historia les pedí que si tenían algún consejo para ti y, en ese momento, cayeron muertos al suelo. Es por esto que no te enviaron ningún consejo. Sin embargo, el loro le dijo ¡Muchísimas gracias! Veo que cumpliste escrupulosamente con la misión. ¡No te desanimes, ama la libertad y la libertad te amará! Al salir el joven de la sala el loro cayó sobre su pecho, pico abierto, los ojos cerrados y las patas replegadas sobre su vientre tricolor. Luego uno de los hijos notó la situación del loro y llamó al resto de la familia. El papá sacó el loro de la jaula, le puso agua en su pico y le sopló sobre sus plumas pero éste seguía sin vestigios de vida. Entonces el hombre, llorando junto al resto de la familia, lo depositó sobre un montón de hojas dispuestas para ser quemadas, mientras murmuraba una oración fuerte. Apenas había tocado el loro las hojas cuando, en el mismo instante en que las manos se abrieron, batió las alas y salió volando, llevado por el viento que soplaba hacia Persia.

Esto es un cuento que apunta a esa necesidad y derecho de todo ser humano del tener libertad para ser, para pensar, para socializar, para creer, para movilizarse, para sentir y para actuar. La libertad o eleutheria como fortaleza hace referencia a esa realidad existencial del ser humano de tener el derecho y la capacidad para elegir lo que considere mejor para su vida. Este escoger, sin embargo, se entiende mejor cuando se considera desde la perspectiva de vida compartida que nos caracteriza. En este sentido, nuestro elegir está directamente relacionado con las expectativas de la sociedad en la cual existimos y nos movemos.  Entonces, el decir que somos seres libres tiene sentido en la medida en que comprendemos los motivos que orientan nuestra toma de decisiones y, con ello, nuestras actuaciones dentro de un contexto relacional con otros seres humanos. En tal comprensión, existe una importante confirmación acerca de la necesidad de reconocer que nuestra naturaleza humana está dotada de condición social; por tanto, la libertad puede explicarse a partir de ese contexto relacional como seres sociales y, así, cobra sentido el compromiso de resguardar las libertades de todos y de todas. Somos libres para vivir en relación con los demás de manera digna, responsable y justa.

El loro del cuento anhelaba ser libre, soñaba con su libertad, exploraba maneras de ser liberado pero su emancipación fue posible a través del espíritu de colaboración con otros miembros de la sociedad en la cual existía. Anhelar ser libre es importante, pero la libertad, es un fenómeno multidimensional que requiere algo más que añorar, en tanto precisa la intervención de otras personas. Bajo esta perspectiva colectivistica la libertad humana tiene sus límites al estar supeditada al respeto de la naturaleza libre de todos los seres humanos. Esta realidad también nos invita a entender que la libertad plena solo es posible en conexión con las demás personas. Hay seres humanos que anhelan ser libres pero no lo logran porque las fuerzas sociales externas que suprimen sus libertades son mucho más poderosas que sus deseos. Me refiero a familias, a parejas, a comunidades y sistemas de gobiernos que de manera consciente deciden limitar las libertades de las personas y, en su lugar, oprimen y aprisionan. La libertad implica tanto el querer como el poder para hacer las cosas (Filipenses 2:13).

Para leer la reflexión completa pulse aquí

Usted puede enviar sus comentarios y reacciones a este mensaje a la siguiente dirección electrónica. Muchas gracias. emontilla@capellanes.com

Bienvenidos y bienvenidas a nuestra Página

Esperamos que al navegarla pueda encontrar la información que anda buscando. De no ser así por favor háganoslos saber.
En esta Página usted encontrará información pertinente a los servicios y programas educativos que ofrecemos. Le avisamos que no todos los programas están disponibles ya que algunos están en periodo de estudio y preparación.
Muchas gracias.